jueves, 12 de diciembre de 2019


Dormir es necesario para formar la memoria, y este proceso depende tanto de la consolidación de algunos recuerdos como del olvido de otros. Científicos al experimentar con ratones han avanzado muchísimo en la actividad relacionada con el cerebro y los sueños.
Esos recuerdos que no olvidamos nunca son aquellos recuerdos que están fuertemente asociados y ya están cimentados.
El cerebro en su gran naturaleza olvida o da menos importancia a aquellos recuerdos más débiles ya que prefiere reforzar aquellos que si sean relevantes para el día a día de esas personas.





"Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza en el olvido y se termina en la indiferencia"-José Saramago

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